Exposición 29 Nov — 12 Jan 19

Bichos, Alexander Bühler

Inauguración: 29 noviembre, 7pm

Visitas con previa cita de martes a sábado entre 12 y 6 pm
Contacto: info@artelagos.mx
t. 5551595655
t. 5568173016

 

Alexander Bühler
Bichos
Lagos, 29.11.2018 – 12.01.2019
Asimétricamente correcto

Una mariposa grande acostada boca arriba, las alas extendidas y el abdomen bien abierto. Minúsculos insectos avanzan uno tras otro para extraer su pitanza del cadáver del lepidóptero en descomposición.

En el apogeo de la era psicodélica, nos poníamos playeras abigarradas que reproducían los colores exacerbados de las visiones provocadas por el ácido lisérgico.

Nacido en 1977, Alexander Bühler es demasiado joven como para haber surfeado siquiera el coletazo de un flower power que agonizaba en los albores de los años setenta, pero sus infiltraciones de color en telas previamente dobladas remiten a esa época pasada donde morados, violetas y rosas mezclados con verdes, azules y naranjas -tan explosivos los unos como los otros- vestían a una juventud alborotada en busca de una mejor existencia.

La mariposa es sin lugar a dudas uno de los ejemplos más concluyentes de estas simetrías que la naturaleza produce y, a diferencia de nuestros cuerpos y rostros cuya cuidadosa observación revela su asimetría, en el caso de una mariposa se sufre para identificar alguna diferencia entre los dos lados de un eje que cortaría el animal desde la cima de la cabeza hasta la punta del abdomen. La mecánica de estos experimentos pictográficos de Bühler también versa acerca de esta simetría cuyas incorporaciones de pintura a ciegas salen beneficiadas, mientras los caprichos del líquido a merced de la gravedad hacen lo suyo.

Sin tomar en cuenta los objetos presentados sobre dos telas bicolor extendidas en el piso, una mariposa azul maculada de enormes manchas rojas traspasada por un hilo negro serpenteante constituye el único motivo figurativo explícito entre las composiciones producidas por Bühler para Bichos.

Las otras diecisiete, obtenidas por el proceso antes mencionado, son propuestas entregadas al imaginario del espectador. Efectivamente, uno entra rápidamente en el juego que consiste en discernir presencias en las manchas y escurrimientos que se depositaron a lo largo de los pliegues, ahora desaparecidos. He aquí largas siluetas estiradas que nos remiten a las esculturas longilíneas de Alberto Giacometti o, más cercano a nosotros, a los tótems pintados de negro erigidos por Dr. Lakra. Son rostros enigmáticos con ojos desorbitados que remiten a aquellos pintados a lo largo del siglo pasado por el autor de La vida en los pliegos.

Acabar una obra por lo general es fuente de tormentos. ¿Cuándo se decide que una pintura está terminada? ¿En qué momento se retiene uno y deja el pincel? Alexander Bühler, esta vez, casi ha eludido por completo la cuestión.

Michel Blancsubé
Ciudad de México, 29 de noviembre de 2018